lunes, 5 de octubre de 2009

Spotify.

Hace cosa de unos meses, y gracias al blog de Ignacio Escolar, descubrí un servicio de música en streaming llamado Spotify (http://spotify.com).

Al principio y desconociendo totalmente de qué fuentes bebía este servicio (vamos, quién le proporcionaba la música) le auguraba un negro futuro.

Pero fueron pasando los días y el servicio no sólo no caía, sino que era potenciado diariamente con actualizaciones automáticas del software cliente cada vez que te conectabas. Y el fondo editorial era sencillamente abrumador.

Ahí ya me quedó absolutamente claro: detrás de esto están las discográficas. Si, esas mismas que nos criminalizan llamándonos piratas cada vez que tienen ocasión.

Siempre he pensado que toda esta campaña antipiratería no era más que una cortina de humo para desviar la atención mediática (y estrujar un poco más aún la teta de la vaca, todo hay que decirlo) y poderse centrar en poder poner las bases y seguir manejando el cotarro de la distribución musical en un nuevo entorno tecnológico: Internet.

Tengo que decir que Spotify es un buen sistema. Por un lado, si no quieres soltar pasta, puedes escuchar música a cambio de escuchar anuncios. Vamos, como la radio comercial de toda la vida pero sin puñeteras radiofórmulas, permitiéndote confeccionar tu mismo tus listas de reproducción. Es decir, tu decides lo que quieres oir, y en el momento que lo quieres oir. Si no quieres oir anuncios, paga. No me parece mal negocio.

Pero hace unas semana, Spotify ha entrado en el negocio de las descargas, mediante Android y iPhone, poniendo a disposición de los usuarios suscritos al servicio móvil un fondo de unas 3000 canciones y hace unos días anunció que facilitaría la descarga a usuarios de PC.

Es evidente que sabían si o si que el futuro de su negocio estaba en Internet. Todo este tiempo lo han usado en poder planear y montar una plataforma que les permita seguir vendiendo y a la vez controlar. Era lógico, demasiados errores en el pasado como para volverlos a cometer...

1 comentario:

Habanaclub dijo...

Muy buen artículo y doy fe que funciona estupendamente ... salvo por José Vélez, je, je.