Hace ya bastante tiempo que uso Kubuntu en todos mis ordenadores domésticos y portátil.
Salvo en el portátil que tengo un arranque dual, con la licencia de Windows XP que me tuve que tragar, el resto están limpios de polvo y paja :-D.
En el ordenador del trabajo, la cosa cambia. Tengo aplicaciones de gestión que sólo corren en Windows. Nada de Wine. Hace unas semanas me empezó a dar problemas el disco duro, y de vez en cuando la fuente de alimentación daba unos graciosos casques la mar de divertidos.
Así es que encargué una nueva máquina con la firme intención de utilizar como sistema operativo primario Kubuntu (Gutsy, para ser más exactos), y virtualizar todo lo que pudiera con VirtualBox.
Que Kubuntu me puede proporcionar todo lo que necesito y más para trabajar está fuera de toda duda. El resquemor que tenía era si VirtualBox iba a dar la talla a la hora de darme un XP usable.
Y vaya si la ha dado.
VirtualBox tiene una pequeña gran pega. Si bien crear una máquina virtual es algo totalmente trivial, no lo es configurar la capa de red para que dichas máquinas virtuales puedan acceder a la LAN o ser accedidas desde ella. Es lo que VirtualBox, y otros softwares de virtualización, llaman "Host Only Networking".
VMWare configura esto en dos patadas, siempre y cuando tu distribución esté entre las "certificadas". Pero VirtualBox no. Y la verdad es que es un pequeño coñazo, Y digo lo de pequeño, porque una vez que has conseguido ponerlo en marcha, todo va como la seda sobre culo de veinteañera.
Ahora mismo tengo Kubuntu de 64 bits corriendo, una máquina XP virtual en VirtualBox, y accediendo a las aplicaciones que necesito mediante SeamlessRDP. Y va muy, pero que muy bien.
Ya somos un poquito más libres...
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